
Sé que me amas. Me amas hasta el extremo de comprar mi alma a precio de sangre, de tu sangre derramada voluntariamente y con voluntad de salvación. Si fuiste mi comprador yo debía ser tu esclava, pero me diste la libertad. Por esa libertad hay momentos en que me rebelo contra ti, momentos grandes y momentos pequeños. Me rebelo y creo, ¡ilusa de mi! que no lo notas porque no hago aspavientos, porque no me enfrento abiértamente a tu voluntad, de manera inconsciente o semi-inconsciente. Nunca he sido capaz de decir un NO rotundo, voy dando vueltas y vueltas como si de esa forma no se notase mi rebelión, pero sé que se nota. Lo notas Tú porque todo lo penetras, lo noto yo y lo notan los demás.
¿Cómo no lo vas a notar Tú que eres el dueño de mi vjda? Lo noto yo porque pierdo la alegría. Lo notan ellos cuando mi sonrisa desaparece, cuando mi cara se vuelve fea para ellos. Me rebelo cuando mi cuerpo prefiere la comodidad a la entrega, cuando mis oídos se cierran a peticiones ajenas, cuando mis ojos aparto del llanto de los demás para humedecerlos sólo con el mío y cuando mis manos y mi corazón se cierran al dolor de los otros.
Me rebelo cuando no te pongo a ti, Señor, con tu Cruz en el centro de mi vida, cuando te hago sombra con las cosas pequeñas, insignificantes, que yo misma agrando, creando cruces que no existen. Me rebelo. Señor mío y Dios mío, cuando busco consuelos humanos y no recuerdo que es a ti a quien hay que acudir, porque únicamente Tú puedes hacer los yugos suaves y las cargas ligeras. Perdóname, Señor, por mi debilidad que busca siempre un hombro humano donde llorar. Al final desconozco si he llegado a entender bien tu mensaje de amor. Si el "amaos unos a otros como yo os he amado" implica un intercambio de descargas del peso de la vida o simplemente amarnos implica sonreir, ayudar a otros con sus cargas, enjugar su llanto, soportar con los hermanos sus dolores, callar y olvidar lo que te duele a ti.
Señor, perdona a esta quejica, háblame en esta mañana de otoño azul. Dime Señor, si amar es callar y escuchar, dar y no pedir.
¿Mostrar mi debilidad no forma parte del amarnos unos a otros?




