AMIGOS DEL ALMA

miércoles, 15 de abril de 2009

EMAUS

Quédate conmigo, quédate en mi casa, Señor. Vivo en Emaus, no he sabido reconocerte en el camino, la tristeza y la angustia cegaron mis ojos. No hubo duda, sólo la pena de haberte crucificado impidió que te contemplara resucitado. Ahora lo sé, en este atardecer con la noche próxima. Lo sé y quiero retenerte a mi lado para saber llegar a ella sin temores, que me tomes de la mano y me ayudes a atrevesar ese umbral.

Quédate Señor para que mi anochecer se llene de tu luz y sepa encontrar la puerta del encuentro final, domde Tú lo seas todo y todo resplandezca para esta torpe y ciega discípula de Emaus.