AMIGOS DEL ALMA

viernes, 5 de diciembre de 2008

TU PALABRA

Señor, ¿También quieres nuestro dolor físico? ¿Lo necesitas? Dímelo. Nunca nadie sufrió como Tú, pero dímelo. Sólo quiero escucharte y descansar en tu palabra. Nada me importa. Tu palabra, Dios mío, tu palabra que cierre mi boca. Que cierre mis preguntas, que calle. Si tengo tu palabra callaré.