AMIGOS DEL ALMA

viernes, 29 de enero de 2010

PLEAMAR


Mi pensamiento, de ti prisionero,

busca alejarse a nuevos mares.

Siempre la misma marea,

siempre la misma resaca,

la pleamar...

las mismas cadenas

hacia ti lo atraen.

Sin que yo pueda mandarle,

sin saber liberarle, para vagar

partiendo a otros lares.

A ti vuelve, en ti se queda,

en ti gozoso se enreda

porque nadie como Tú,

sólo Tú, Señor. sólo Tú

te me llevas.

miércoles, 27 de enero de 2010


En este cielo tibio,
en este rincón perdido,
encuentra alma reposo,
paz, auxilio.
Sin frío, sin calor,
sin gritos, sin aullidos,
paz para este corazón
de amor herido.

Son tantos porqués los que me cercan,
luchan por salir en busca de respuesta,
se estrellan contra la sinrazón
de tu callada boca.

Gracias, Señor, por este don
por ti concedido,
de, sin saber, poder rezar
por todo el mundo

jueves, 14 de enero de 2010

ORACIÓN POR LAS VÍCTIMAS DE HAITÍ


HOY, 14 DE ENERO DE 2010, A LAS DOCE DEL MEDIODÍA REZAREMOS EL ANGELUS POR LAS VÍCTIMAS DEL TERREMOTO DE HAITI, LOS BLOGUEROS UNIDOS.


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¡¡ ÚNETE !!

sábado, 9 de enero de 2010

ADIÓS NAVIDAD


PARA DESPEDIR LA NAVIDAD ME GUSTA ESTE POEMA DE FRANCISCO CONTREAS MOLINA.


Te tengo entre mis brazos.

Me conmueve ver tu frío,

la desnudez de tu llanto

como la lluvia en un río.

Me duele sentirte frágil,

tan pequeño y desvalido.

Suplicántemente huérfano

a la vera del camino:

un misterio a la intemperie,

abandonado y perdido.

¿Será verdad que yo tengo

entre mis brazos un niño?

Y se me anegan los ojos

casi del mismo rocío.

La carne se colorea

de un rubor reconocido.

Mi ser se estremece entero

en sus cimientos más íntimos.

La carne se torna rosa

y orgullo recién nacido.

Miro mi sangre en tu sangre.

Grita la fe del instinto,

mientras te aprieto en el alma:

¡Hijo mío y Dios mío!


Francisco Contreras Molina


¿QUERRÁ, ESTE AÑO, LA VIRGEN MADRE, DEJARNOS COGER A SU NIÑO EN NUESTROS BRAZOS.


¡¡FELIZ 2010!!

sábado, 26 de diciembre de 2009

TU VOLUNTAD


"AQUÍ ESTOY, SEÑOR, PARA HACER TU VOLUNTAD"


La que Tú me pediste, no la que yo buscaba. Nada te gusta de nuestros sacrificios ni ofrendas. Tu mano generosa busca mi bien en lo que dicta, de nada sirve que yo traiga grandes obsequios, tu dictamen es más asequible que todo lo que invento, más sencillo de cumplir, aunque no sea tan claro al entendimiento.
Aquí estoy, Señor, con tu voluntad a flor de piel y tu amor en ella escondido, como la perla en la concha, como se guarda un tesoro...Mi corazón, oh Dios, se ha parado en ti esta Navidad y en ti se queda. Mi corazón se regocija en tu voluntad, se hace fiesta de amores para que Tú los repartas a tu antojo con cada uno de sus latidos.
Nada me duele, nada lamento,ven Señor... quiero tu voluntad, quiero ese único alimento.

miércoles, 23 de diciembre de 2009

CHARLANDO CON JESÚS


Mira, Jesús, yo creo que ya puedes venir. Tengo todo preparado, el establo limpio, el fuego encendido para caldearlo, las pajas perfumadas para quitarle ese olor a vaca que es demasiado fuerte para un bebé. Estaba todo muy abandonado, pero he procurado adecentarlo para ti. Sabes que me hubiera gustado encontrar un lugar más acogedor y bonito para tu llegada, mas la voluntad de tu Padre Dios era que nacieras aquí para estar más cerca de todos los hombres, pobres y ricos. Los ricos pueden entrar en cualquier sitio por humilde que sea, con tal de que su corazón no esté acartonado por su soberbia, pero los pobres lo tienen más difícil. Si hubieras nacido en un palacio ¿crees que hubieran dejado acercarse a tu cuna a los pastores, las lavanderas, los mendigos....

La verdad es que estuvo muy bien pensado que vinieras a este mundo en un establo. Nada te va a faltar, José y los hombres de buena voluntad hemos preparado todo de la mejor manera posible para María y para ti. Ella estará cómoda y abrigada con nuestro cariño y Tú no tendrás frío porque el buey y la mula te dan su aliento. Nosotros, los blogueros, te hemos traído una estufa del siglo XXI, cargada con el mejor combustible, el compuesto de tres elementos: oración, amor y unidad.
¿Ves, Jesús? está todo listo.
¡¡Ven ya, por favor!!

También tengo que decirte que tal vez me encuentres un poco rara estos días, ten en cuenta que esta Navidad me está resultando muy diferente. En lo principal, que eres Tú, nada ha cambiado, pero en lo que me rodea no se parece en nada a ninguna otra de las vividas por mi.
¿Por qué? me preguntas, porque este año, gracias al percance de hace veinte días, en Cádiz, mis deberes con la familia y el hogar son muy distintos, para mi estrambóticos. Sí, sí no te rias... Resulta que como no puedo todavía permanecer de pie quieta y sentada tengo que seguir con la pierna en alto, por primera vez en mi vida dejo de ser la decoradora, recadera, regaladora y cocinera de la familia. Este año de todo eso se ocuparán los demás. ¿Qué te parece; Jesusito?

Seguro que algunos y algunas me estarán envidiando, pero ¿ha pensado alguién en los esfuerzos que tengo que hacer para morderme la lengua y no decir: eso no me gusta, yo lo hago de otra forma, deja, deja que ya voy yo...?
Y te digo una cosa, Niño divino, que me aguanto porque sé que ese es el regalo que me has pedido esta Navidad del 2009, que si no...

Olvida estos cotilleos y ¡Ven ya, Jesús, te necesitamos!. Ven al mundo y ven a nuestras vidas de cada día para que iluminen y siembren los caminos de paz y amor, no sólo esta noche, sino todos los días y noches del año 2010.

¡¡¡Feliz Navidad a todos los blogueros

viernes, 11 de diciembre de 2009

SIN RIMA

Quiero hacerte una oración
y no me sale.
Quiero rimar la vida con el amor
y lenta la palabra se me escapa.
Quiero traer verso, arrullo, canción,
a tu corazón de amante
y, en el deseo de hacerlo mejor,
el amor, la vida, el verso...
emprenden su vuelo veloz.
Varada en tierra,
hundida en el agua,
perdida en el desierto,
sola mi alma vaga.
Cayeron sobre mi, la estepa y el estio.
Perdí toda mi risa reída,
perdí ilusión y ensueño,
todo se hundió conmigo
en el partir de una noche,
todo se fue al olvido.

No abran ya más ventanas,
dejarme llorar mi llanto,
vuelva el dolor a mi verso
para hacerle una oración
al Dios de mi fe
que rime con tanto quebranto.